Creo que jugar videojuegos en el día muertos se ha vuelto una tradición porque no hay nada más escalofriante que pasar la noche de ese día con las luces apagadas, el reflejo de las velas del altar en las escaleras, el sonido a mis espaldas de pasos invisibles del edificio vecino y los gritos grotescos de zombies y otras criaturas infernales producidos por los altavoces de mi computadora. Eso sin contar la impresión del año pasado de ver a la niña paliducha con el pelo lacio y vestido rojo que caminaba desafiante por el techo.
Para este año, el terror me espera con estos juegos:
Espero que sigan mi ejemplo y al igual que yo preserven las tradiciones
